El concepto de “pureza” lingüística, cuando se aplica al náhuatl, es inherentemente problemático y requiere un análisis cuidadoso. No existe una sola variante que pueda reclamar ser la forma “original” o la más auténtica de la lengua. La diversidad inherente al desarrollo lingüístico, la influencia histórica y la continua evolución de la lengua complican cualquier intento de establecer una jerarquía de pureza.
La Diversidad del Náhuatl
El náhuatl, con una historia que se extiende por siglos y un territorio vasto, se manifiesta en una multiplicidad de variantes, cada una con sus propias particularidades fonológicas, gramaticales y léxicas. Estas diferencias son el resultado de la interacción del náhuatl con otras lenguas indígenas, con el español y con los diversos contextos socioeconómicos y culturales de cada comunidad. Intentar aislar una variante como “pura” implicaría ignorar la riqueza y la complejidad de esta diversidad, negando la legitimidad de otras formas del habla que también son válidas expresiones del náhuatl. Variantes del náhuatl como el náhuatl central, el náhuatl de la Huasteca, el náhuatl de Guerrero y otras, todas representan adaptaciones y evoluciones legítimas de la lengua madre.
Influencia Histórica y Lingüística
La noción de “pureza” a menudo está ligada a la idea de resistencia a la influencia externa. Sin embargo, las lenguas inevitablemente se influencian mutuamente, y el náhuatl no es una excepción. La interacción con el español durante la época colonial y post-colonial dejó una huella significativa en el vocabulario y, en menor medida, en la gramática de algunas variantes. Rechazar estas influencias como “impurezas” sería desconocer la realidad histórica de la lengua y la manera en que ha evolucionado en respuesta a su entorno. Incluso el náhuatl clásico, la lengua de los textos precolombinos, no es una representación estática e inmutable de la lengua, sino una forma específica utilizada en un contexto particular.
Estándares y Vitalidad del Náhuatl
En lugar de buscar una variante “pura”, un enfoque más constructivo consiste en promover la vitalidad y el uso del náhuatl en todas sus formas. Los esfuerzos de revitalización lingüística se centran en apoyar a las comunidades de hablantes, documentar las diferentes variantes, desarrollar materiales educativos y promover el uso de la lengua en la vida cotidiana. La creación de un estándar del náhuatl, basado en el náhuatl clásico y las variantes modernas, podría ser útil para la enseñanza y la escritura, pero no debe implicar la relegación o estigmatización de otras formas del habla. El verdadero objetivo debe ser fortalecer la presencia del náhuatl en la sociedad mexicana y garantizar su transmisión a las futuras generaciones.
El Valor de Cada Variante
Cada variante del náhuatl representa una forma única de comprender el mundo y de expresar la identidad cultural. Valorar la diversidad lingüística implica reconocer el valor intrínseco de cada variante, sin importar su grado de similitud con otras formas del habla o su nivel de influencia externa. El rescate de la lengua náhuatl depende de la valoración de la diversidad y de la promoción del uso activo de la lengua en todos los ámbitos de la vida. El enfoque debe ser fortalecer las comunidades de hablantes y facilitar la transmisión de la lengua a las nuevas generaciones, en lugar de buscar una forma “pura” que es, en última instancia, una construcción idealizada.
La verdadera riqueza del náhuatl reside en su diversidad, en la multiplicidad de voces que lo hablan y en la capacidad de adaptarse y evolucionar en respuesta a los desafíos del presente. Fomentar el uso de todas las variantes, promover la documentación y el estudio de la lengua y apoyar a las comunidades de hablantes son las claves para garantizar la supervivencia y el florecimiento del náhuatl en el futuro.





