El **náhuatl**, la lengua franca del imperio mexica y aún hablada por más de un millón de personas en México, persiste como un hilo vital que conecta el presente con un pasado milenario. Su presencia en el ámbito ceremonial y ritual no es meramente testimonial; es una manifestación activa de resistencia cultural y espiritual.
La persistencia del lenguaje sagrado
Durante la época prehispánica, el **náhuatl** era el vehículo de comunicación con las divinidades, el lenguaje en el que se recitaban los mitos de origen, las plegarias y los cantos que acompañaban las ofrendas y los sacrificios. La conquista española, aunque impuso el castellano como lengua dominante, no logró erradicar el uso del **náhuatl** en contextos rituales.
De manera clandestina, o sincretizada con elementos católicos, las ceremonias ancestrales continuaron realizándose, transmitiéndose de generación en generación junto con el idioma que les da sentido. Hoy en día, en muchas comunidades indígenas del centro de México, el **náhuatl** sigue siendo la lengua preferida para las oraciones, los cantos y los discursos rituales.
El náhuatl en la cosmovisión actual
El **náhuatl** no es solo un conjunto de palabras; es una forma de entender el mundo. En su gramática y vocabulario se encuentra codificada una visión particular del universo, una comprensión de la relación entre los seres humanos, la naturaleza y las fuerzas divinas. Por ello, su uso en las ceremonias no es simplemente una cuestión de tradición, sino una necesidad para mantener viva esa cosmovisión.
En las comunidades nahuas, las ceremonias agrícolas, los rituales de curación, las festividades dedicadas a los santos patronos y los ritos de paso (nacimiento, matrimonio, muerte) suelen estar acompañados de oraciones y cantos en **náhuatl**. Los ancianos y los especialistas rituales, depositarios del conocimiento ancestral, son quienes guían estas ceremonias, utilizando el lenguaje de sus antepasados para invocar a las deidades, agradecer por las cosechas, pedir por la salud de la comunidad o despedir a los difuntos.
Ejemplos concretos de uso ritual
En las ofrendas de Día de Muertos, por ejemplo, es común escuchar rezos en **náhuatl** dirigidos a los difuntos, invocándolos para que regresen al mundo de los vivos y compartan con sus familias. En las ceremonias de petición de lluvia, los *tlachiqueros* (especialistas en obtener el aguamiel del maguey) recitan plegarias en **náhuatl** a Tláloc, el dios de la lluvia, pidiéndole que fertilice la tierra y garantice las cosechas.
En las curaciones tradicionales, los *tlamatque* (curanderos) utilizan el **náhuatl** para comunicarse con los espíritus de las plantas medicinales, para diagnosticar enfermedades y para recetar remedios. Incluso en algunas iglesias católicas de comunidades indígenas, se incorporan elementos del **náhuatl** a las misas y a las celebraciones religiosas, como una forma de acercar la fe a la cultura local.
El renacimiento del náhuatl y su impacto en los rituales
En las últimas décadas, ha habido un creciente interés por revitalizar la lengua **náhuatl**. Este renacimiento lingüístico ha tenido un impacto positivo en el ámbito ritual, ya que ha permitido que más personas comprendan el significado de las ceremonias y participen activamente en ellas.
Jóvenes hablantes de **náhuatl** están aprendiendo de los ancianos los cantos y las oraciones tradicionales, y están creando nuevas formas de expresión ritual en su lengua materna. Este proceso de revitalización no solo fortalece la identidad cultural de las comunidades nahuas, sino que también enriquece el patrimonio espiritual de México. El **náhuatl**, la lengua del pasado, sigue siendo una herramienta poderosa para construir un futuro mejor.





